jueves, 19 de marzo de 2015

Afinando instrumentos


Salen los músicos a escena. Llevan sus intrumentos en la mano mientras se dirigen a sus lugares. Al frente cuerda. En medio viento. Al fondo percusión.

Y se hace el caos. Ese momento en que todos, sin orden alguno, afinan sus instrumentos. Notas locas sin ton ni son que forman una amalgama de disonancia imposible de interpretar.

Y el silencio.

El director aparece entre aplausos del público y de los propios músicos.

De nuevo el silencio mientras este, tras saludar al respetable, ocupa su lugar en el púlpito.

Alza los brazos batuta en mano.

Y se hace la melodia.

Lo que segundos antes era el más absoluto desorden, conforma una sinfonía rítmica dónde todos saben su función, su tempo y escala.

Rozan la perfección.

Y en esas estoy, afinando el instrumento. Ahora mismo mi cuerpo es un conjunto de piezas desordenadas que se esfuerza por encontrar la melodía y la sinfonía, si bien no en pos de la perfección, lo más cercano posible a la excelencia personal.

Eso si, no me olvido de disfrutar el momento.


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