jueves, 17 de octubre de 2013

Walter no es mi amigo


Ayer por la mañana salí a correr solo, cómo viene siendo habitual estos últimos días.

Le estoy empezando a coger el gustillo. Voy tranquilo, nada me distrae y, generalmente, se me hace corto.

Sin embargo ayer, cuando todavía no llevaba un kilómetro de entreno, apareció Walter.

Al principio parecía que podría deshacerme de el a base de modificar mi ritmo y mi zancada, pero cuando creía que ya se había ido, aparecía de nuevo.

Os puedo asegurar que Walter es la peor compañía que un corredor de fondo puede tener. Es agotador.

Te destroza el ritmo, los planes y el entreno entero cómo te descuides.

Al final consiguió su objetivo. A los 3 kilómetros de entreno tuve que dar media vuelta y regresar a casa tan rápidamente cómo pude, pero sin pasarme, ya que Walter es caprichoso. Si vas demasiado lento es peligroso y si vas demasiado rápido, también. Siempre aparece cuando menos lo esperas, aún cuando estás convencido que es imposible que venga.

Walter es el nombre cariñoso, si se le puede tratar con cariño, a las ganas irrefrenables de ir al baño en plena carrera para hacer aguas mayores. A evacuar, vamos. Más bien es el nombre que se le da al producto de una evacuación...

Walter, en serio te lo digo, no vuelvas más mientras estoy corriendo. Tu no eres mi amigo y no quiero correr contigo, que luego me salen unos entrenos de mierda...




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