miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cultivarse



Cultivarse.

Nunca antes había pensado en profundidad en éste término.

Lo hice el pasado fin de semana cuando, precisamente, trabajaba un pedacito de tierra que la familia tiene en el sur de Tarragona cara a poder cultivar algo la próxima primavera.

Fue durante la tercera pasada de moticultor a una tierra dura, que ha permanecido sin trabajarse durante cerca de 20 años, cuándo lo pensé: "Que lento es esto"

Y llegué a la conclusión de que debe de ser así. La naturaleza tiene sus ciclos, sus momentos adecuados que deben de ser aprovechados para conseguir el máximo rendimiento, pero no podemos pretender ir más rápido que ella.

Si aceleraba el paso o la velocidad de arado de mi herramienta el terreno quedaba irregular, no escarbaba lo suficiente cómo para conseguir ablandar el suelo. Tenía que hacerlo tranquilo, con paciencia, sin prisa.

Entonces caí en la cuenta. Existe un punto común entre aquellos corredores de élite que he conocido y los agricultores que conozco.

La mirada y la sonrisa son idénticas.

Hablan con reverencia de sus logros, del sufrimiento por el que han pasado para conseguir una buena cosecha, de las heridas que han sufrido mientras se preparaban.

Y ambos, invariablemente, apenas se toman un minuto de descanso entre siembra y siembra. Tan pronto cómo acaba la cosecha del año empiezan a trabajar en la siguiente. Con el mismo tesón. La misma pasión. La misma dedicación.

Invariablemente.

Y entendí que en mi carrera de pseudo atleta tendré cosechas buenas, donde recogeré cantidades ingentes de logros de los que aleardearé ante mis iguales. Y también las tendré malas, dónde un mal día de lluvia, un exceso de sol, un mal resfriado o una torcedura en el peor momento harán que la cosecha se vaya al traste y recoja lo mínimo indispensable para salvar los muebles.

Pero volveré a empezar de nuevo trabajando con la mirada puesta en la próxima siembra.

Paciente y trabajador. Con esfuerzo y sudor. Cómo un agricultor más qué sonríe mientras sostiene la mirada perdida puesta en un horizonte lejano con la esperanza de que éste le traiga una abundante cosecha.

1 comentario:

  1. Qué buena reflexión, Edu. Me encanta el paralelismo que observas entre dos personajes, que pudiendo ser el mismo, a priori son muy dispares. Un agricultor y un corredor. Como tú, nunca lo había pensado y, ahora que lo leo, me ha hecho pensar y ver que es cierto, que ese paralelismo existe. Tampoco había pensado en el sentido de la frase "cultivarse a uno mismo", pero ahora que he leído tu post, cuando la oiga o cuando la use sabré perfectamente a qué se refiere.

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