jueves, 2 de mayo de 2013

The joy of running

Mucha gente me pregunta por que corro. Para que me torturo y sacrifico de esta manera. Si tanto esfuerzo compensa...

Dadle al play y seguid leyendo más abajo, por favor.



Por que corro... Es una buena pregunta.

Al principio lo hacía por quitarme unos kilos de encima, con la excusa de que era lo único que podía hacer en un breve lapso de tiempo. Niños, trabajo, casa... Demasiadas obligaciones y poco tiempo disponible. Era fácil y rápido. En 2 minutos tenía las zapatillas puestas y una hora después estaba de vuelta a casa, duchado y haciendo la cena.

Fue también un tema económico. Me cansé de financiar gimnasios que solo pisaba 4 días al año.

Después la cosa cambió. Se convirtió en costumbre. En forma de vida. En la satisfacción personal pura.

Es cierto que muchos, demasiados días, tengo que luchar contra mis demonios interiores que me gritan que no me levante del sofá. Que me llaman loco por querer salir ahí afuera con la que está cayendo, pudiendo quedarme en la cama, calentito, babeando la almohada. Que me riñen por llevarme una maleta extra de vacaciones con todo lo necesario para no parar ni un solo día, aunque sea en la cinta del gimnasio del hotel.

Pero no les escucho. A regañadientes me disfrazo de corredor. Camiseta, pantalón, zapatillas y GPS. Cojo las llaves y cierro la puerta. Sin mirar atrás. Sin pensar en el calor del hogar. Me he atado al mástil y he pedido a la tripulación que aunque me oigan gritar y patalear no me desaten. No sucumbiré a los cantos de sirena.

Al empezar cada entreno me duelen las piernas. Estoy agarrotado y carente de elasticidad. Me siento torpe y pesado.

Hasta que la magia aparece. El dolor se desvanece y todo fluye. Entro en un estado de semi trance en el que solo quedamos mi respiración, mis pasos rítmicos y el camino a recorrer.  El mundo desaparece y mis cargas personales con el.

Y una sonrisa se dibuja en mi cara y todo esto, de nuevo, cobra sentido.

Que porqué corro? Por que correr me hace grande, fuerte, resistente y feliz. Sobre todo, inménsamente feliz. 

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