jueves, 23 de mayo de 2013

Nuevo orden mental

Permitidme que me ponga algo filosófico y trascendental. Hoy os tengo que hablar de percepción y sensaciones personales.

Es curioso cómo cambia la percepción de las cosas según sea tu estado emocional y la predisposición que tengas a que sucedan cosas de una determinada manera. Esta de la que os oscribo ha sido una semana extraña, en la que ciertos paradigmas de mi vida han dado un giro increíble.

Empecemos por el principio. El pasado Lunes 13 de Mayo asistí la temida visita al traumatólogo de la que os hablaba hace unos días en mi post "Lo sé Doctor". Debo admitir que nada sucedió como yo esperaba. Y cuando digo nada, es nada. Esperaba al típico médico perdonavidas condescendiente que te mira por encima del hombro, te habla en términos incomprensibles y te hace sentir culpable.

Pero no. Me encontré con una persona que conocía y entendía mis problemas, que me miraba a los ojos mientras le hablaba y escuchaba con detenimiento.

Sorpresa 1: No utilizaba lenguaje técnico. Hablaba de tú a tú, sin florituras. Sin adornos. Directo y conciso.
Sorpresa 2: Me recomendó que no parase, que siguiese pese a los dolores. Me explicó que si paraba perdería musculatura y eso provocaría que se debilitase la protección de las rótulas. Y eso dolería, porque lo de ahora no es más que una molestia comparado con lo que podría ser.
Sorpresa 3: Lo bordó. Acertó en todo. Adivinó la procedencia de mis dolores debido a la posición ligeramente flexionado sobre el skate o la tabla de snowboard.
Sorpresa 4:  Me trató como aquello que considero que soy, un deportista aficionado con el ay en el cuerpo por el miedo a una lesión de larga duración. Todos sus comentarios y recomendaciones giraron en torno al running, para poder continuar, para no tener que parar.

El próximo Lunes 27 resultados de la resonancia y radiografías, sólo para descartar que no se agravan las lesiones del pasado y de nuevo visita con el Dr. González.  Esta vez acudiré con otro talante.



Pero el siguiente Martes hubo más. Después de leer mi post sobre el doctor, mi amigo Ricard Sarrate, terapeuta, snowboarder, runner y bloguero, me llamó para proponerme ir cómo paciente al centro de estudios en el cual está cursando Osteopatía. Y acepté. En parte por curiosidad pero sobre todo por confianza absoluta. Él jamás me propondría algo que pusiese en riesgo mi integridad. Se trataba de que él mismo y el resto de estudiantes del curso me diagnosticasen y tratasen, para mirar de ayudarme a solucionar mis problemas con las extremidades inferiores.

No voy a mentir. Siempre he creído que estas cosas eran soluciones de iluminados y que poco o nada podrían aportarme. Pero como errar es humano, me volví a equivocar.

En EMPO practican un tipo de osteopatía muy particular. Lo llaman psico-osteopatía orgánica, es decir, que de alguna manera preparan a psique para querer ser sanada. Dicho de una manera muy bruta es como ir al psicólogo y mientras le cuentas tus problemas te va crujiendo hasta el alma. Literálmente.

Es curiosa la manera como, entre todos, fueron acercándose y acertando en asuntos tan privados e íntimos como es la relación con mi familia y especialmente con mis hermanos. Asombroso, de verdad.

Pero tocaron algo, modificaron algo en mi. Algo en mi interior hizo "click" y algún interruptor se accionó dando paso a una sensación de tranquilidad y paz interior como hacía tiempo queno sentía.

Tener a 6 personas colocando sus manos sobre mí, en silencio, escuchando mi cuerpo, es una experiencia espectacular.

En fin, afortunadamente a mi alrededor existen personas como Ricard, que no solo me ayuda a sanar mi cuerpo de pseudo-atleta, si no que además me ayuda a sentirme mejor con mi entorno y conmigo mismo, y con ello, si cabe, tratar de ser mejor persona.

Ah! Se me olvidaba. La sesión de crujimientos altamente sonoros a la que me sometieron dió su fruto y por una semana he sido más rápido que nunca y me he sentido mas fuerte que nunca.

Creo que oiré crujir mi cuerpo muy a menudo a partir de ahora.




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