miércoles, 8 de mayo de 2013

Lo sé Doctor



"Lo sé Doctor, lo sé. Debería parar...

Pero no puedo parar.

No quiero parar.

Es una cuestión de principios, de lucha interna. Si paro ganará mi parte vaga, la que huye del esfuerzo, el sufrimiento y el sacrificio. La que decide tirar por el camino fácil, porque es el rápido y menos doloroso.

Ganará el lado oscuro. El que desde mi interior me grita que cuelgue las zapatillas una temporada para recuperarme. Y volverán las horas de sofá, de pereza, de inactividad. Y engordaré. Y me sentiré culpable. Y querré volver a empezar, pero estaré pesado y torpe, el dolor será insufrible y tendré que recorrer de nuevo el calvario que he pasado los últimos 4 años para llegar otra vez al punto en el que me encuentro hoy.

Y no quiero hacerlo.

No me haga parar Doctor, deme otro remedio y hágame parar sólo si es estrictamente necesario, pero no como primera solución. Póngase en mi lugar."

Después de la maratón de montaña los problemas con la fascia plantar se han agravado. Me duele mucho en frío. Al levantarme por las mañanas cojeo. Si me siento frente el ordenador a trabajar al ponerme en pié cojeo. Se que cuando acabe de escribir esto y me vaya a dormir cojearé. Y dolerá.

Pero una vez se calienta deja de doler, es como si no existiese. Corriendo realmente casi ni lo noto. No es mas que una pequeña molestia. Pero en frío duele mucho, demasiado.

El próximo Lunes tengo visita con el traumatólogo y cómo hago con las carreras he visualizado mi conversación con él. Se que me va a reñir, siempre lo hace, pero espero que me aporte una solución lo mas lejana posible al famoso "deje usted de correr".

O de otra manera habrá perdido el tiempo conmigo.

Pues no puedo parar.

No quiero parar.

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