jueves, 30 de mayo de 2013

Estoy asustado


El pasado lunes volví a ver al traumatólogo con los resultados de la resonancia magnética y las radiografías de los tobillos.

Y estoy asustado.

No es necesario saber absolutamente nada sobre anatomía para, viendo la placa de rayos X de mis talones, advertir que hay algo que no debería estar. En el talón izquierdo aparece un espolón en forma de garfio de aproximádamente 1cm de largo. Por lo visto este es el culpable de mi fascitis aguda. Se clava y provoca la inflamación, sobre la que se clava todavía más. Es por ello que por las mañanas, al levantarme, no puedo apenas andar hasta que no han pasado unos segundos.

Los informes de los resultados del tac de tobillos tampoco eran nada halagüeños. La mayoría de problemas son resultado de antiguas lesiones y sobrecarga. En palabras textuales del Dr. González, o hago algo al respecto o tendré que parar de correr definitivamente. Para siempre o no salvaré mis maltrechas articulaciones.

Pese a todo hay motivos para ser optimista. Ya he comoentado que este doctor me ha tratado siempre cómo a un deportista. Ha entendido mi problema y ha intentado aportar la mejor solución posible.

De sopetón me preguntó si tenía intención de salir a correr ese mismo día. Le dije que no, que hasta el miércoles no volvía a entrenar.

Saltó de su silla y me hizo pasar a la camilla. "No te preocupes, vamos a hacer que puedas seguir corriendo Eduard" me dijo.

De momento me está infiltrando para reducir inflamaciones y dolores. Quizás, solo quizás, hablaremos de operación para quitar el espolón, pero debido a su situación en el talón la recuperación puede ser lenta y dolorosa. Aún así de nuevo motivos para el optimismo. Llega el verano: Sol, agua de mar, chanclas... Mayor facilidad de cicatrización de heridas.

Nueva visita dentro de 15 días. Y lo que más me preocupa es que existe un error en el informe de la resonancia del tobillo izquierdo que leyó el médico, y es que la palabra "rotura" aparece en mis papeles pero no en los suyos.

Veremos por dónde sale sol, porque no lo dudo ni un solo instante, volverá a salir.

miércoles, 29 de mayo de 2013

¿Lo dices en serio?


No deja de sorprenderme que a estas alturas de la película Cristina, mi esposa, siga preguntándome aquello de ¿lo dices en serio? cuando me ve preparar la mochila con los bártulos para salir a correr cada vez que nos vamos fuera un fin de semana fuera.

Y la entiendo, no creáis que no. Debe de pensar que estoy medio enfermo para querer levantarme temprano a cansarme cuando lo que debería hacer es quedarme en la cama y descansar.

Me encanta correr por sitios en los que habitualmente no lo hago. Descubrir nuevos caminos, nuevas rutas, nuevos paisajes.

El pasado fin de semana estuvimos en casa de la familia de Alcañiz. Era el cumpleaños de mi sobrina Inés y nos presentamos allí por sorpresa.

Apoveché la ocasión para hacer un recorrido que, si bien no es nada largo ni exigente, si que me apetecía mucho realizar desde hace ya bastante tiempo. La vuelta a la Estanca.

La Estanca es una especie de lago de agua dulce navegable que incluso tiene varias playas de arena blanca y fina, cómo si del Caribe se tratase. En verano en tierras turolenses se agradece el poder refrescarse.

La vuelta completa a la Estanca no supera los 7,5km de distancia. El Sábado estaba decidido a dar un par de vueltas pero el fuerte viento me forzó a dar tan sólo una. Sin embargo, valió la pena.

Tengo una relación extraña con el agua. Mis mejores rutas y entrenos se realizan cerca de zonas con grandes cantidades de agua, ya sean ríos, embalses, lagos, charcas o el mar Mediterraneo. Me llena de paz y tranquilidad correr cerca del líquido elemento.

El paisaje que rodea este paraje es precioso. Cañizos, hierba, pinos y acequias de regadío que parecen transportarte a otra época. El recorrido transcurre mayoritariamente sobre pista de tierra, aunque varias veces se desvía por senderos estrechos que pasan muy cerca de la orilla de este lago.

 Es un recorrido hermoso dónde los haya. Os lo recomiendo. Sobre todo a los escépticos, aquellos que dudáis de la existencia de Teruel.

Teruel existe, y no os podéis ni hacer una idea de que manera.

Os dejo el enlace a la ruta de wikiloc no sea que paséis por allí y os lo perdáis.


 

  




viernes, 24 de mayo de 2013

El Portell de l'Infern

No es el entreno más duro que he hecho. Ni tan solo creo que le pueda llamar entreno.

No fue el terreno más complicado sobre el que he corrido. Mas bien todo lo contrario.

No fue una distancia larga, pese a ser una de las que mas me hace disfrutar.

Fue correr por el mero placer de correr. En silencio. En plena naturaleza. 

Os pongo en antecedentes. El pasado fin de semana decidimos pasarlo en la casita del huerto que la familia posee muy cerca del Parque Natural de Els Ports, a las afueras de La Sénia.

El lunes 20 de Mayo era segunda pascua y por lo tanto festivo en Barcelona, lo que quería decir que disponíamos de un fin de semana largo. La excusa perfecta para desconectar un poco. Invitamos a Tony, Sandra y sus retoños a venir con nosotros. Les faltó tiempo...

El lunes quise enseñarle a Tony uno de mis santuarios. Quizás el mas bonito de todos. La mañana empezaba bien. Caía una lluvia muy fina que dibujaba en el cielo un arco iris brillante y colorido como pocas veces he visto en mi vida.

Llegamos en coche hasta el pantano de Ulldecona, lleno a rebosar cómo no lo había visto jamás. Aparcamos en el parking del restaurante y empezamos la marcha. Objetivo, ascensión al Portell de l'Infern. Una ruta circular de aproximadamente 16km desde el punto de partida. En algunos tramos del recorrido, en los días claros llega a verse el mar, que se encuentra a unos 40km de distancia de este punto.

Y aquí me paro. El resto dejaré que lo expliquen las imágenes. Os dejo también el enlace a la ruta en Wikiloc, por si alguno pasa por allí y se anima.
 
Y no me olvido, gracias a Laura por enseñarme la zona y el recorrido. Tenim encara més d'una pendent tu i jo.








jueves, 23 de mayo de 2013

Nuevo orden mental

Permitidme que me ponga algo filosófico y trascendental. Hoy os tengo que hablar de percepción y sensaciones personales.

Es curioso cómo cambia la percepción de las cosas según sea tu estado emocional y la predisposición que tengas a que sucedan cosas de una determinada manera. Esta de la que os oscribo ha sido una semana extraña, en la que ciertos paradigmas de mi vida han dado un giro increíble.

Empecemos por el principio. El pasado Lunes 13 de Mayo asistí la temida visita al traumatólogo de la que os hablaba hace unos días en mi post "Lo sé Doctor". Debo admitir que nada sucedió como yo esperaba. Y cuando digo nada, es nada. Esperaba al típico médico perdonavidas condescendiente que te mira por encima del hombro, te habla en términos incomprensibles y te hace sentir culpable.

Pero no. Me encontré con una persona que conocía y entendía mis problemas, que me miraba a los ojos mientras le hablaba y escuchaba con detenimiento.

Sorpresa 1: No utilizaba lenguaje técnico. Hablaba de tú a tú, sin florituras. Sin adornos. Directo y conciso.
Sorpresa 2: Me recomendó que no parase, que siguiese pese a los dolores. Me explicó que si paraba perdería musculatura y eso provocaría que se debilitase la protección de las rótulas. Y eso dolería, porque lo de ahora no es más que una molestia comparado con lo que podría ser.
Sorpresa 3: Lo bordó. Acertó en todo. Adivinó la procedencia de mis dolores debido a la posición ligeramente flexionado sobre el skate o la tabla de snowboard.
Sorpresa 4:  Me trató como aquello que considero que soy, un deportista aficionado con el ay en el cuerpo por el miedo a una lesión de larga duración. Todos sus comentarios y recomendaciones giraron en torno al running, para poder continuar, para no tener que parar.

El próximo Lunes 27 resultados de la resonancia y radiografías, sólo para descartar que no se agravan las lesiones del pasado y de nuevo visita con el Dr. González.  Esta vez acudiré con otro talante.



Pero el siguiente Martes hubo más. Después de leer mi post sobre el doctor, mi amigo Ricard Sarrate, terapeuta, snowboarder, runner y bloguero, me llamó para proponerme ir cómo paciente al centro de estudios en el cual está cursando Osteopatía. Y acepté. En parte por curiosidad pero sobre todo por confianza absoluta. Él jamás me propondría algo que pusiese en riesgo mi integridad. Se trataba de que él mismo y el resto de estudiantes del curso me diagnosticasen y tratasen, para mirar de ayudarme a solucionar mis problemas con las extremidades inferiores.

No voy a mentir. Siempre he creído que estas cosas eran soluciones de iluminados y que poco o nada podrían aportarme. Pero como errar es humano, me volví a equivocar.

En EMPO practican un tipo de osteopatía muy particular. Lo llaman psico-osteopatía orgánica, es decir, que de alguna manera preparan a psique para querer ser sanada. Dicho de una manera muy bruta es como ir al psicólogo y mientras le cuentas tus problemas te va crujiendo hasta el alma. Literálmente.

Es curiosa la manera como, entre todos, fueron acercándose y acertando en asuntos tan privados e íntimos como es la relación con mi familia y especialmente con mis hermanos. Asombroso, de verdad.

Pero tocaron algo, modificaron algo en mi. Algo en mi interior hizo "click" y algún interruptor se accionó dando paso a una sensación de tranquilidad y paz interior como hacía tiempo queno sentía.

Tener a 6 personas colocando sus manos sobre mí, en silencio, escuchando mi cuerpo, es una experiencia espectacular.

En fin, afortunadamente a mi alrededor existen personas como Ricard, que no solo me ayuda a sanar mi cuerpo de pseudo-atleta, si no que además me ayuda a sentirme mejor con mi entorno y conmigo mismo, y con ello, si cabe, tratar de ser mejor persona.

Ah! Se me olvidaba. La sesión de crujimientos altamente sonoros a la que me sometieron dió su fruto y por una semana he sido más rápido que nunca y me he sentido mas fuerte que nunca.

Creo que oiré crujir mi cuerpo muy a menudo a partir de ahora.




miércoles, 15 de mayo de 2013

Historias de un maratón

¿Por qué nos sentimos tan identificados con las historias anónimas de otros corredores? ¿Por qué el mero hecho de oir hablar de sus retos a alguien ajeno a nosotros nos emociona?

Creo que es muy sencillo, compartimos pasión. Me parece que, por eso, estas historias de gente a la que muy probablemente jamás conoceré me llegan profundamente. Porque lo entiendo. Porque lo comparto plenamente. Porque lo vivo en primera persona.

Hoy os pido que dediqueis 20 minutos de vuestro tiempo a ver este informe Robinson que narra la aventura de 6 españoles que, por muy diferentes motivos, decidieron embarcarse en la aventura de correr el maratón de Nueva york en 2012.

Si, 2012. El Maratón que nunca se celebró. Aquel que fué cancelado por culpa de Sandy, un huracán con nombre de mujer que arrasó la ciudad que nunca duerme. Aquel que, no nos equivoquemos señoras y señores, no acabó con las ilusiones de miles de corredores del mundo entero, tan solo las aplazó al año próximo.

Admito, sin vergüenza ni rubor alguno, que he llorado viéndolo. Hay momentos muy emotivos, a los que le han aplicado el dramatismo de la cámara para acentuarlos y pese a todo, el fondo y el mensaje son los mismos. Son motivos para correr. Excusas para hacer lo que uno quiere. Aquello con lo que de verdad disfrutamos.

Zapatillas, kilómetros y nuestros pensamientos, solo eso.

Algún día, con algo de suerte, Nueva York también será tachado de mi lista.

martes, 14 de mayo de 2013

Grande o pequeña?

Se acabó la temporada. Tanto por punta de calidad cómo por elección personal. Me cuesta correr con calor, me penaliza mucho. Rindo mejor cuando hace frío.

Los venideros van a ser meses de series, farlets, ejercicios de fuerza y resistencia, multisaltos, técnica de carrera y fortalecimiento en general. Como diría nuestro Sensey Cocera, serán entrenos divertidos.

Al mismo tiempo empezaré planificar la próxima temporada, en la que debo valorar cuales serán los objetivos por los que lucharé y a que eventos populares acudiré.

Y aquí es a dónde yo quería llegar.

¿Carrera grande o pequeña? Ambas opciones tienen su encanto, ventajas y desventajas. Sin olvidar jamás, evidentemente, que quién esto escribe asume que es un corredor mediocre, tirando a malo.


En los grandes eventos cuentas con organizaciones mas completas, mayor número de participantes y generalmente con la posibilidad de correr en espacios reservados al tráfico que de otra manera resultaría imposible. Entre tal cantidad de gente siempre encuentras un grupito en tu cajón de salida al que sumarte para conseguir el crono deseado. Jamás te encuentras solo entre tanta gente, caso que muchas veces me sirve para despejar la mente y no obsesionarme con el ritmo, distrayéndome contando una marca determinada de calzado, observando uniformes o mirando la forma en la que corren los de mi alrededor.

Objetivos principales: Arañarle unos segundos al reloj y acabar entre los 1000 primeros.

Por otra parte las carreras pequeñas me apasionan. Te sientes mas arropado, en familia. Las personas que organizan son reales, están presentes en el evento y en muchas ocasiones deciden hacer algo así por mera pasión.


Te encuentras solo durante gran parte del recorrido, lo cual exige un importante ejercicio mental para luchar por aquello que deseas. En este tipo de carreras corro por etapas. Mantengo el ritmo evitando  los pensamientos negativos con metas volantes: "Un poco mas. Hasta la farola y aflojo. Aún no, hasta el de los pantalones verdes y aflojo..." Y así durante toda la carrera, tratando de conservar la motivación.

Pero sobre todo el impulso psicológico que supone conseguir fines simplemente imposibles en una carrera grande.

Objetivos principales: Arañarle unos segundos al reloj y acabar entre los 50 primeros.

Los 50 primeros... Ver tu nombre entre los primeros en finalizar la carrera te llena, te satisface y sobre todo, al menos en mi caso, me motiva para querer ser mejor y superarme en la siguiente.

Para el próximo año quiero rebajar tiempo en 10k, media maratón y asaltar de nuevo otra maratón de asfalto.

Y tengo bastante claro que en la mayoría de casos lo haré en carreras pequeñas.

Si, es una cuestión de ego, me gusta saber que puedo estar muy arriba en la lista. ¿Eso me convierte en un prepotente? Puede ser, pero el impulso emocional conseguido hace que siga luchando por mejorar.

Por ser un mejor corredor mediocre, tirando a malo.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Lo sé Doctor



"Lo sé Doctor, lo sé. Debería parar...

Pero no puedo parar.

No quiero parar.

Es una cuestión de principios, de lucha interna. Si paro ganará mi parte vaga, la que huye del esfuerzo, el sufrimiento y el sacrificio. La que decide tirar por el camino fácil, porque es el rápido y menos doloroso.

Ganará el lado oscuro. El que desde mi interior me grita que cuelgue las zapatillas una temporada para recuperarme. Y volverán las horas de sofá, de pereza, de inactividad. Y engordaré. Y me sentiré culpable. Y querré volver a empezar, pero estaré pesado y torpe, el dolor será insufrible y tendré que recorrer de nuevo el calvario que he pasado los últimos 4 años para llegar otra vez al punto en el que me encuentro hoy.

Y no quiero hacerlo.

No me haga parar Doctor, deme otro remedio y hágame parar sólo si es estrictamente necesario, pero no como primera solución. Póngase en mi lugar."

Después de la maratón de montaña los problemas con la fascia plantar se han agravado. Me duele mucho en frío. Al levantarme por las mañanas cojeo. Si me siento frente el ordenador a trabajar al ponerme en pié cojeo. Se que cuando acabe de escribir esto y me vaya a dormir cojearé. Y dolerá.

Pero una vez se calienta deja de doler, es como si no existiese. Corriendo realmente casi ni lo noto. No es mas que una pequeña molestia. Pero en frío duele mucho, demasiado.

El próximo Lunes tengo visita con el traumatólogo y cómo hago con las carreras he visualizado mi conversación con él. Se que me va a reñir, siempre lo hace, pero espero que me aporte una solución lo mas lejana posible al famoso "deje usted de correr".

O de otra manera habrá perdido el tiempo conmigo.

Pues no puedo parar.

No quiero parar.

martes, 7 de mayo de 2013

Es un muchacho excelente...

Tony es un tio grande.

Es uno de mis compañeros de fatigas.

Es el típico que se apunta a un bombardeo.

Nuestros hijos mayores van juntos a clase. Los pequeños también.

No se cuantas carreras hemos hecho juntos. Hace tiempo que dejé de contarlas.

Siempre llora al llegar a la meta de las carreras. Y siempre me hace llorar a mi al verle. 

Es de aquellas personas de risa fácil. Contagiosa. Ruidosa. Estridente. Sin tapujos. Pura y sincera.

Tony es mi amigo, uno mas de mi familia.

Y hoy, Tony, cumple 40 años.

Muchas felicidades Antoñito. La de kilometros que nos quedan por patear juntos! Te quiero!










Por cierto, Jose, ves calentando que el siguiente eres tu...



jueves, 2 de mayo de 2013

The joy of running

Mucha gente me pregunta por que corro. Para que me torturo y sacrifico de esta manera. Si tanto esfuerzo compensa...

Dadle al play y seguid leyendo más abajo, por favor.



Por que corro... Es una buena pregunta.

Al principio lo hacía por quitarme unos kilos de encima, con la excusa de que era lo único que podía hacer en un breve lapso de tiempo. Niños, trabajo, casa... Demasiadas obligaciones y poco tiempo disponible. Era fácil y rápido. En 2 minutos tenía las zapatillas puestas y una hora después estaba de vuelta a casa, duchado y haciendo la cena.

Fue también un tema económico. Me cansé de financiar gimnasios que solo pisaba 4 días al año.

Después la cosa cambió. Se convirtió en costumbre. En forma de vida. En la satisfacción personal pura.

Es cierto que muchos, demasiados días, tengo que luchar contra mis demonios interiores que me gritan que no me levante del sofá. Que me llaman loco por querer salir ahí afuera con la que está cayendo, pudiendo quedarme en la cama, calentito, babeando la almohada. Que me riñen por llevarme una maleta extra de vacaciones con todo lo necesario para no parar ni un solo día, aunque sea en la cinta del gimnasio del hotel.

Pero no les escucho. A regañadientes me disfrazo de corredor. Camiseta, pantalón, zapatillas y GPS. Cojo las llaves y cierro la puerta. Sin mirar atrás. Sin pensar en el calor del hogar. Me he atado al mástil y he pedido a la tripulación que aunque me oigan gritar y patalear no me desaten. No sucumbiré a los cantos de sirena.

Al empezar cada entreno me duelen las piernas. Estoy agarrotado y carente de elasticidad. Me siento torpe y pesado.

Hasta que la magia aparece. El dolor se desvanece y todo fluye. Entro en un estado de semi trance en el que solo quedamos mi respiración, mis pasos rítmicos y el camino a recorrer.  El mundo desaparece y mis cargas personales con el.

Y una sonrisa se dibuja en mi cara y todo esto, de nuevo, cobra sentido.

Que porqué corro? Por que correr me hace grande, fuerte, resistente y feliz. Sobre todo, inménsamente feliz.