lunes, 29 de abril de 2013

Yo sobreviví a la #MTBCN 2013

No se por dónde empezar. Llevo un buen rato delante de una página en blanco mientras las ideas se abalanzan en mi cabeza, unas pisando a las otras. Es difícil de expresar lo que siento y sobre todo de sintetizarlo de la manera mas breve posible.

Creo que empezaré por el final. Es lo que mas me alegra y lo que, al recordarlo, mas me emociona.

Llegamos todos a la meta. Sanos y satisfechos por la hazaña realizada. Si, si, HAZAÑA, en mayúsculas.


El pronóstico se cumplió y llovió. Mucho. Durante mucho rato.

El inicio de la prueba fue caótico. He escrito una carta a la organización del evento mirando de ser constructivo y dando mi punto de vista sobre lo sucedido, intentando aportar algo positivo y ayudarles a mejorar con mi opinión como corredor, si es que mi voz tiene algo que decir al respecto. Este es el enlace a la carta por si os interesa. Yo hoy aquí no hablaré mas del asunto.

Llegamos tarde a la linea de salida, concretamente 3 minutos, hecho que no me fue mal ya que para poder llegar antes de que apagasen las alfombras que activan los chips tuvimos que hacer unos 1500mts a ritmo muy alto. El calentamiento que no habíamos podido hacer. Salimos los últimos, muy atrás.


En los primeros 3 kilómetros, en subida y por asfalto, Albert y yo adelantamos a mas de la mitad de los participantes. Quedó un paso de casi un metro de ancho por dónde no corría nadie porque era por donde bajaba el agua de la carretera y lo aprovechamos para acelerar. Cómo para esquivar charcos con la que caía. Tony nos deseó suerte y aflojó al tiempo que Chretien nos jaleaba desde el pelotón.

La montaña empezaba en el km 3 y poco después se convertía en un sendero de unos 60cm de ancho. 2000 personas pasando por ahí = embudo y tapones, totalmente lógico. 48 minutos para 5 km, 1h 31m para los primeros 10km. Demasiado lento.

A partir de ese punto empezamos a correr. Me sorprendió que pese al mal tiempo encontrásemos bastante gente animando cada vez que cruzábamos un tramo de carretera. Mil aplausos a vosotros por animarnos con ese clima.

Uno de los peores momentos llegó en el km 17, después del segundo avituallamiento. Teníamos que coronar el pico de La Morella, el punto mas alto del Garraf. Yo, que soy tan listo, corrí toda la prueba con un cortavientos que NO era impermeable. En el minuto cero ya estaba empapado. Lógicamente, no tiene capucha, para mas inri. Literálmente el oído izquierdo se me inundó de agua cómo si me hubiese tirado a una piscina. Llovía en horizontal por culpa del viento. Era cómo ir en moto con lluvia y con la visera del casco levantada. Gotas clavándose en la cara cómo agujas.

Me planteé que hacía allí, por que me estaba torturando de esa manera, que necesidad tenía yo de sufrir así pudiendo estar en casa con mi familia... Sufrir, apareció el sufrimiento... Y el dolor pasó... Y una sonrisa se dibujó en mi cara y ahí, justo ahí, al llegar a la cima y abrazarme al voluntario que se ocupaba de indicar hacia que dirección se dirigían los senderos para las diferentes distancias, supe que llegaría a la meta. Lo vi, me vi entrando por debajo del arco con los brazos levantados, celebrando mi triunfo personal mientras el tipo del chubasquero que acababa de dejar atrás, con lágrimas en los ojos cómo yo por la emoción del momento nos gritaba: "Correu malparits, correeeeeeeuuuuuuu!!!"

A partir de este punto la lluvia comenzó a arreciar. No llegó a parar por completo pero amainó el viento y el torrente se convirtió en un chirimiri casi agradable.


En el km 29 perdí a Albert. Llegamos a un tramo de pista en subida en el que pude coger un ritmo constante. No miré hacia atrás, ya que oía sus pasos a un metro escaso de mí. Cuando al fin me giré el que me acompañaba no era el, era otro. No conseguí ubicarlo para esperarlo. Miré hacia atrás muchas veces mirando de reconocerlo, pero por detrás venía demasiada gente con chubasqueros del mismo color que el suyo y no conseguí identificarle. Eso y que por fin me sentía cómodo con un ritmo constante, así que decidí seguir.

Pista de tierra hasta el km 35, dónde se encontraba el último avituallamiento. Cogí 3 gominolas por aquello de darle algo de azúcar al cuerpo y seguí, sin parar mas de 10 segundos de los cuales 5 fueron para abrazarme a otro voluntario. Esta vez sin lágrimas.

De aquí a la meta solo. El siguiente corredor por delante a unos 200 mts. Igual por detrás. Silencio, solo mi respiración y mis pasos rítmicos sobre el suelo embarrado. Y el olor del Garraf. El romero y el tomillo sacudidos por el viento, decorados de amarillo por la genista. Y al fondo el mar...

 ...Y la meta.


No se cuantos miles de flechas pintadas con spray vi a lo largo de la carrera, pero la de la imagen era la última.

Entré en la recta final cómo había visualizado unas horas antes. Me despojé de la mochila y el cortavientos, que dejé tirados en el suelo para entrar luciendo, orgulloso y brazos en alto, la camiseta que el club había hecho para la ocasión.


Mis amigos me jaleaban al entrar. Mi hijo mayor me besó y me fundí en un abrazo eterno con mi mujer. Todo terminó mejor de lo esperado y de lo que indicaban las circunstancias.

Poco a poco fueron llegando el resto. Como os adelantaba al principio, todos sanos, todos enteros, todos satisfechos.

Y se cumplió el pronóstico. El lema de las camisetas que lucíamos para la ocasión, parafraseando aquella serie de televisión de nuestra infancia, se hizo real:

"Corre muchacho ya! No te detengas mas!"

Estoy convencido que, si algún día tengo nietos, esta será una de las batallitas que les contará el abuelo.

...Sabéis chicos, yo corrí, acabé y sobreviví a la #MTCBN 2013


1 comentario:

  1. Jo, que kxo hermano q tengo !!! Si, si, ese xico es mi hermanooo....

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