jueves, 17 de octubre de 2013

Walter no es mi amigo


Ayer por la mañana salí a correr solo, cómo viene siendo habitual estos últimos días.

Le estoy empezando a coger el gustillo. Voy tranquilo, nada me distrae y, generalmente, se me hace corto.

Sin embargo ayer, cuando todavía no llevaba un kilómetro de entreno, apareció Walter.

Al principio parecía que podría deshacerme de el a base de modificar mi ritmo y mi zancada, pero cuando creía que ya se había ido, aparecía de nuevo.

Os puedo asegurar que Walter es la peor compañía que un corredor de fondo puede tener. Es agotador.

Te destroza el ritmo, los planes y el entreno entero cómo te descuides.

Al final consiguió su objetivo. A los 3 kilómetros de entreno tuve que dar media vuelta y regresar a casa tan rápidamente cómo pude, pero sin pasarme, ya que Walter es caprichoso. Si vas demasiado lento es peligroso y si vas demasiado rápido, también. Siempre aparece cuando menos lo esperas, aún cuando estás convencido que es imposible que venga.

Walter es el nombre cariñoso, si se le puede tratar con cariño, a las ganas irrefrenables de ir al baño en plena carrera para hacer aguas mayores. A evacuar, vamos. Más bien es el nombre que se le da al producto de una evacuación...

Walter, en serio te lo digo, no vuelvas más mientras estoy corriendo. Tu no eres mi amigo y no quiero correr contigo, que luego me salen unos entrenos de mierda...




domingo, 13 de octubre de 2013

Soy el cazador de sueños

Soy el que madruga.

Soy el que se esfuerza.

Soy el que corre contra su sombra.

Soy el que se reta a diario.

Soy el que se insulta cuando las cosas no salen.

Soy el que se castiga.

Soy el que nunca se rinde.

Soy el que oye tu despertador y ve encenderse una luz en tu dormitorio.

Soy el que te ve por la ventana de tu cocina preparando el café para despertar.

Soy el que, al alzar la vista, llora ante la inmensidad de un cielo repleto de estrellas.

Soy el que continuamente se pregunta ¿Que hago yo aqui?

Soy el que corre de madrugada.

Soy el cazador de sueños.

lunes, 7 de octubre de 2013

Ocho semanas


5:30 am

El despertador me arranca de un sueño tan profundo cómo placentero.

Me siento en el borde de la cama y, por un instante, vienen a mi mente imágenes de un astronauta despertando de la hibernación a la que ha sido inducido para realizar un viaje allende las estrellas. Imagino lo que debe sentir en ese momento. Dolorido y entumecido, parece que la musculatura no quiera reaccionar.

Me visto y salgo de casa a hurtadillas, sin hacer ruido. No debo despertar a nadie.

5:45 am

Todo está desierto. Apenas si circulan vehículos por unas calles que, en poco más de dos horas, estarán atiborradas de nerviosos y estresados dirigiéndose a sus lugares de trabajo.

Pero ahora reina la paz. Castelldefels duerme.

No es mi caso. Tengo por delante ocho semanas para preparar el que será mi segundo maratón de asfalto.

Serán semanas duras. De grandes esfuerzos y sacrificios, dónde mi yo más voluntarioso tendrá que pasar por encima de mis otros yo vagos, cansados y poco predispuestos a sacrificarse en pos de algo tan rematadamente loco cómo correr 42 kilómetros.

Pero aquí estoy yo, evadiendo la cabeza a base de pensamientos positivos, mientras el ritmo de mis pisadas al correr me arrastran a un estado de semi trance.

Solo.

De noche.

Lo peor es la falta de compañía. Hacer esto sin el calor del grupo, las palmaditas en la espalda y los abrazos al encontrarnos, los ánimos y los piques sanos mientras entrenamos, la charla y las excusas baratas del bajo rendimiento de algunos durante los estiramientos... Es lo que peor llevo.

Pero debe ser así. O lo hago de esta manera, a estas horas, o no lo haré.

Y, cómo tan sabiamente dice mi amigo Ricard, un paso atrás ni para coger carrerilla.

Ocho semanas. 8 de Diciembre de 2013.

Castellón me espera.

sábado, 5 de octubre de 2013

Todo esto es culpa tuya


 Recuerdo la primera vez que le vi. Estábamos en el parque de la tirolina de al lado de mi casa, jugando con los niños. Entonces aún no nos conocíamos. Había dos tipos vestidos de corredores cuando llegó el, con la sonrisa por bandera. Aquel día tocaba correr.

Meses después la casualidad hizo que nos encontrásemos. Su hijo menor y el mio mayor coincidieron en el cole al iniciar P3. Nuestra primera conversación, cómo no podía ser de otra manera, giró en torno al atletismo. Por aquel entonces yo luchaba por bajar de 43' el 10km. Nunca olvidaré su respuesta al preguntarle "Ahora no estoy del todo bien, rondo los 34/35 minutos. Avísame un día y salimos a trotar juntos". Intercambiamos teléfonos, pero me dió vergüenza. Me sentí ridículo ante una marca cómo la suya.

Hasta que llegó la primavera del 2012. Estábamos estancados. Hacíamos más kilómetros que nunca, pero cada segundo arrancado al crono era un suplicio. Una tarde, al salir del cole, me comentó que estaba montando un club, algo muy informal, de colegas. Decidí salir a correr con ellos por la montaña una tarde de Mayo.

Chretien, Cesar y Pepjin nos acompañaron aquella tarde. Puede que Guillem también, no recuerdo si estaba ese día, pero ya estaba en el grupo por aquel entonces. El "club" no iba mucho más allá de aquellos 4 ó 5 tíos que se juntaban para correr alguna que otra tarde. Joaquín y Toni también venían de vez en cuando.

Y llegó el verano. Tony, Juan Àngel, Dani, Javi Trucha, Campillo, Zipi y Zape, Xavi Ponce, Jose Dominguez, Carles, Albert, Sergi, Sole y algunos más. Llegó el primer logo oficial y las primeras camisetas. Aquello iba tomando forma. Y los entrenos se iban endureciendo. Y el crono iba mejorando.

Se apagó el verano, se fué el calor y éramos de los poco tarados que seguíamos pegándole palizas a las baldosas del paseo marítimo. Y llegaron refuerzos, y menudos refuerzos.

De repente el grupo se lleno de patas negras. Personas tan rápidas cómo luchadoras y humildes. Tan preparados cómo nobles. Salva, Xavi Anguela, Manel, Gio, Niamh, Rubén, Joan - Eric - Alberto - Alex y Nùria (los Flying Kids), Pedrito, Carlitos, Manuel, Leo y algunos que seguro me dejo, espero que no me lo tengáis en cuenta.


Aquel invierno corrimos con sol, lluvia, niebla y nieve. Nada paraba los entrenos, nada nos detuvo.

Y con la primavera, de nuevo, nuevos integrantes. El grupo de las chicas se hizo inmenso. Irene, Sandra, Cristina, Vanessa, Gemma, Carmen... Me perdonaréis, pero no os conozco a todas... Sois demasiadas.

En nuestro grupo también hubo incorporaciones. Judith, Ana, Per, Mikel, Joan, Xavi... Muchos más. A menudo, en los entrenos, nos juntábamos cerca de 40 personas.

Llegó el segundo logo. La polémica de la nueva camiseta. Y el chiringuito Ibiza con sus avituallamientos post-entreno, nuestra segunda casa. Y los Family Fridays, las fiestas en familia dónde todos, padres, madres y niños, disfrutamos de los entrenos del grupo.

Y llegó Berlín. El Sensei, nuestro mentor, atacaba un Major con la ilusión de detener el crono por debajo de las 3 horas. Casi nada.


Creo hay pocas personas capaces de conseguir algo tan grande cómo lo que Cocera hizo, por eso lo recibimos hace unos días cómo a un auténtico ídolo en el aeropuerto a su llegada de Berlín. Y no me refiero a sus 2h 57' del maratón, inalcanzable para la mayoría de mortales. Me refiero a crear, de la nada, algo tan grande como lo que tenemos hoy.

Castelldefels Outdoor, el club que me adoptó, no podría existir de no ser por la pasión, las ganas y el altruismo de Jose Miguel.

Hoy, uno de los mejores amigos que he tenido en mi vida, cumple 41 años.

Felicidades Jose. Vaya un beso y un abrazo enormes para ti.

Gracias, de corazón.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Crónica V Ermites


Bueno, pués ya está, ya puedo contar la de las V Ermites cómo una de las carreras acabadas en mi vida. Puesto 73 de la general con un tiempo de 2h 44' 48". Contento y satisfecho. Muy satisfecho.

Fué una carrera lenta, aunque me pasó muy rápido.

Fué un recorrido agradable y hermoso, aunque se me hizo muy duro, de los más duros que he hecho jamás.

Fuí solo la mayor parte del tiempo, aunque estaba rodeado de compañeros, cómo cuando a tan solo 1'5km de la meta empezaron a darme rampas y el resto se paraba para ayudarme, incluso ofreciéndose a acompañarme si lo necesitaba.


Fué un día de clima fresco y de temperatura agradable, pero pasé muchisima calor. Tan sofocante a veces que hacía que serpenteásemos por los caminos buscando las sombras cuando era posible.


Estábamos muy cerca del mar, pero los paisajes de montaña eran espectaculares.

La carrera se llamaba la ruta de les V ermites, pero yo no ví ninguna ermita por el camino. Así de abstraido estaba en la carrera.

Hubo tramos muy técnicos, pero se podían pasar también muy rápido.


Algún día me gustaría ser voluntario de una prueba como esta, pero no se si tengo la entrega ni la calidad humana de aquellos que, altruistamente, nos regalaron sus ganas de ayudar a que todo saliese como es debido. Muchas gracias a todos.


Al final los calambres de las piernas ya no me dejaban correr y aún así entré al sprint de la mano de mis hijos Àngel y Gerard para dedicarle la carrera a la madre de mi esposa que, hablando en términos de salud, ha pasado por momentos mejores.


Fué un día de contradicciones, de sensaciones encontradas, de emociones agridulces. Fué un día espléndido que acabó de la mejor manera posible, con una sonrisa en mi cara... Y una barbacoa en pleno Parque Natural dels Ports a modo de recuperador para celebrar que ya tengo mi camiseta de finisher.



Xavier Teixidó, mi mas inmensa gratitud por tu legado. Vaya un beso para ti allá donde estés. Volveré de nuevo para honrar tu memoria el año próximo.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Todo listo para las V Ermites



Todos listo y preparado.

En 6 horas me levanto para correr la Ruta de les V Ermites.

Si, sólo V, no las X. Para las X hay que ser un valiente. Eso y no tener en mente una maratón de asfalto a final de año, motivo más que suficiente para no meterme 50km en las piernas a estas alturas.

Llevo toda la semana repitiendome que no será más que un entreno largo. Kilometros para fortalecer cara a Castellón. Pero no se a quién quiero engañar.

Os cuento lo que pasará y cómo pasará.

Llegaré a la línea de salida rodeado del resto de los que también corren. Me quedaré en un discreto segundo plano, abstraido en mis pensamientos manteniendo un silencio absoluto, completamente concentrado.

Esa concentración me llevará a un estado de semitrance en el que se hará el silencio a mi alrededor. Ya no habrá nadie. Sólo estaremos los 25km que tengo por delante y yo.

Nos hablaremos. Nos conoceremos. Y pactaremos no hacernos daño y disfrutar.

Cerraré los ojos en la cuenta atrás y seré consciente del disparo de salida por que los de mi alrededor arrancan a correr, no por que lo haya oido. Y correré.

Salida rápida, acelerada. La excitación tira de todos. Y yo dejaré que me pasen. No tengo prisa.

Nunca la tengo.

Y la carrera se dibujará en mi cabeza. Y sabré que, en breve, muchos de los que ahora me apartan a codazos no podrán con su alma. Comenzaré a adelantar corredores y a ser consciente de mis capacidades, lamentablemente, gracias a las debilidades de otros.

Y entonces la idea de siempre empezará a tomar forma en mi cabeza: Quedar entre los 50 primeros.

Ese ansia de mejorar, de superarme cada día, de luchar contra mi sombra por ser mejor que la única persona que estoy seguro de poder ganar: a mi mismo, me invadirá con todas sus fuerzas y se apoderará de mi cuerpo. Posesión Vudú de un cuerpo debil dirijido por una mente poderosa.

Llegaré exhausto, pero feliz. Seguramente más feliz que el que gane e infinitamente más agotado.

Eso si, con buen sabor de boca por haber dado más allá de lo que humanamente creí que sería posible. Quede entre los 50 primeros o el último. Satisfecho por haber acabado.

El lunes os cuento cómo ha acabado la cosa. Toca hacer de labrador otra vez tan pronto cómo acabe la carrera.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cultivarse



Cultivarse.

Nunca antes había pensado en profundidad en éste término.

Lo hice el pasado fin de semana cuando, precisamente, trabajaba un pedacito de tierra que la familia tiene en el sur de Tarragona cara a poder cultivar algo la próxima primavera.

Fue durante la tercera pasada de moticultor a una tierra dura, que ha permanecido sin trabajarse durante cerca de 20 años, cuándo lo pensé: "Que lento es esto"

Y llegué a la conclusión de que debe de ser así. La naturaleza tiene sus ciclos, sus momentos adecuados que deben de ser aprovechados para conseguir el máximo rendimiento, pero no podemos pretender ir más rápido que ella.

Si aceleraba el paso o la velocidad de arado de mi herramienta el terreno quedaba irregular, no escarbaba lo suficiente cómo para conseguir ablandar el suelo. Tenía que hacerlo tranquilo, con paciencia, sin prisa.

Entonces caí en la cuenta. Existe un punto común entre aquellos corredores de élite que he conocido y los agricultores que conozco.

La mirada y la sonrisa son idénticas.

Hablan con reverencia de sus logros, del sufrimiento por el que han pasado para conseguir una buena cosecha, de las heridas que han sufrido mientras se preparaban.

Y ambos, invariablemente, apenas se toman un minuto de descanso entre siembra y siembra. Tan pronto cómo acaba la cosecha del año empiezan a trabajar en la siguiente. Con el mismo tesón. La misma pasión. La misma dedicación.

Invariablemente.

Y entendí que en mi carrera de pseudo atleta tendré cosechas buenas, donde recogeré cantidades ingentes de logros de los que aleardearé ante mis iguales. Y también las tendré malas, dónde un mal día de lluvia, un exceso de sol, un mal resfriado o una torcedura en el peor momento harán que la cosecha se vaya al traste y recoja lo mínimo indispensable para salvar los muebles.

Pero volveré a empezar de nuevo trabajando con la mirada puesta en la próxima siembra.

Paciente y trabajador. Con esfuerzo y sudor. Cómo un agricultor más qué sonríe mientras sostiene la mirada perdida puesta en un horizonte lejano con la esperanza de que éste le traiga una abundante cosecha.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Ganas de volver


Han pasado tantas cosas desde la última vez que escribí un post en Running la vida loca que no se ni por donde empezar.

Lesiones, parones obligados, asuntos de salud familiar, un nuevo empleo y detalles absurdos enquistados que han rozado el punto de la enemistad con personas a las que aprecio y quiero profúndamente. Espero que no sea así.

Pero nada de ello es insalvable. Nada es para siempre. No hay mal que dure cien años.

Hoy llevo, debido al desajuste de horarios actual, 10 días sin poder salir a correr. En el horizonte inmediato una carrera de 25km por montaña, cuando hace casi 2 meses que no la piso y a finales de año una maratón de asfalto. Y hasta hace una hora me pesaban mucho, muchísimo. No ve veía capaz.

Algo ha cambiado esta tarde cuando, tras una tronada, ha caído una tromba de agua espectacular.

Fugaz.

Breve.

Intensa.

Me he sentado en el balcón a ver caer desde la primera hasta la última gota, y he dejado que todo en mi interior fluyese, como el agua que caía.

Y siento fuerzas renovadas. Ganas de empezar de nuevo, de volver a disfrazarme de corredor y salir a correr hasta el agotamiento.

Todo en la vida es cíclico, y afotunádamente, la motivación también.

Volvamos a empezar dejando el lastre atrás. Empieza una nueva temporada llena de retos e ilusión.

jueves, 6 de junio de 2013

Quería destrozar algo hermoso

 
Hay días en los que necesito desesperadamente ponerme el disfraz de runner y salir a castigarme.

Momentos en los que los problemas cotidianos aceleran mi corazón, embotan mis cabeza y ofuscan mis actos. Momentos en los que situaciones que a priori deberían poderse capear sin mayor complicación consiguen apoderarse de mi persona y, en cierto modo, atormentar mi existencia.

Son esos los momentos en los que me exprimo al máximo, me exijo hasta el límite. Corro sin una meta definida, sin un entrenamiento establecido. Corro para escapar.

Llevo mi cuerpo a un punto de no retorno, un punto en el que se que acabaré extenuado, pero inmensamente necesario.

Paro cuando ya no puedo mas, cuando siento que los pulmones ya no son capaces de coger mas aire, cuando mis piernas hace rato que dicen que ya basta. Y al parar, a menudo, tengo arcadas provocadas por el esfuerzo, por el castigo al cual he sometido a mi persona.

Pero llegar a ese punto es necesario. Ahí, solo ahí, siento que mi cabeza está limpia. Que junto con el sudor que brota por los poros de mi piel y empapa mi ropa, resbalando por mis brazos, piernas y cara, mi cuerpo expulsa también todos esos fantasmas que me agobian, que amargan mi existencia y me convierten en una bomba a punto de estallar. Me siento de nuevo preparado para afrontar cualquier situación, para salir airoso de cualquier dificultad. Para vivir un día a día lleno de anécdotas que nos esforzamos por convertir en problemas.

Me limpia para poder ver las cosas de un modo infinitamente mas optimista. Y entonces una sonrisa enorme se dibuja en mi cara y vuelvo a hacer las paces con el mundo.

Hay días en los que, como Edward Norton en El Club de la Lucha, siento la necesidad de destrozar algo hermoso.


sábado, 1 de junio de 2013

Adidas Outlet Caspe



Corren tiempos difíciles, de recortes, de restricciones, de apretarse el cinturón.

A mayor número de kilómetros en nuestras piernas mayor cantidad de material debemos adquirir, y en la situación actual muchos nos hemos convertido en cazadores de ofertas, buscadores de tesoros a precio de saldo.

Soy un árduo defensor del negocio local, del pequeño comerciante que ofrece productos selectos frente a la oferta masiva de los grandes centros comerciales. Esa exclusividad de la "tienda de barrio" suele ser sinónimo de precios elevados, totalmente lógico si se trabaja con los márgenes de beneficio que se deben trabajar para hacerlo rentable. Pero en la actualidad, en muchos casos, inalcanzables para muchas economías familiares.

Hoy os presento un posible solución. La central logística de Adidas en Caspe dispone de tienda propia. Se trata de un Outlet dónde encontrareis productos de primerísima calidad a precios sorprendentes.


Lo bueno del asunto es que Adidas ha cuidado el lugar dónde ubicar su Outlet oficial para no dañar excesivamente negocios locales. Caspe se encuentra en medio de la España profunda a 90 km de Lleida y 115 de Zaragoza cómo ciudades mas o menos grandes mas próximas. No lo sé con certeza, pero creo que se trata de una estrategia comercial para poder eliminar stocks sin dañar a sus clientes, cuestión que no han cuidado otras grandes marcas abriendo Outlets propios muy cerca de grandes ciudades y por tanto, de grandes volúmenes de venta sin preocuparse del daño que eso provocaría en sus mercados.

La última vez que estuve en Caspe tenían un gran surtido de material para el running. Desde zapatillas a ropa técnica, pasando por todo el elenco necesario para la práctica del deporte. También disponen de artículos para la práctica del baloncesto, el fútbol, la gimnasia u otros muchos deportes.

Compré un bañador de piscina y un par de zapatillas para mi hijo mayor y otro par de zapatillas para mi, para vestir. Todo por poco mas de 45€.


Si os interesa, el outlet se encuentra en la Ctra. de Alcañiz s/n, 50700 Caspe. Zaragoza





jueves, 30 de mayo de 2013

Estoy asustado


El pasado lunes volví a ver al traumatólogo con los resultados de la resonancia magnética y las radiografías de los tobillos.

Y estoy asustado.

No es necesario saber absolutamente nada sobre anatomía para, viendo la placa de rayos X de mis talones, advertir que hay algo que no debería estar. En el talón izquierdo aparece un espolón en forma de garfio de aproximádamente 1cm de largo. Por lo visto este es el culpable de mi fascitis aguda. Se clava y provoca la inflamación, sobre la que se clava todavía más. Es por ello que por las mañanas, al levantarme, no puedo apenas andar hasta que no han pasado unos segundos.

Los informes de los resultados del tac de tobillos tampoco eran nada halagüeños. La mayoría de problemas son resultado de antiguas lesiones y sobrecarga. En palabras textuales del Dr. González, o hago algo al respecto o tendré que parar de correr definitivamente. Para siempre o no salvaré mis maltrechas articulaciones.

Pese a todo hay motivos para ser optimista. Ya he comoentado que este doctor me ha tratado siempre cómo a un deportista. Ha entendido mi problema y ha intentado aportar la mejor solución posible.

De sopetón me preguntó si tenía intención de salir a correr ese mismo día. Le dije que no, que hasta el miércoles no volvía a entrenar.

Saltó de su silla y me hizo pasar a la camilla. "No te preocupes, vamos a hacer que puedas seguir corriendo Eduard" me dijo.

De momento me está infiltrando para reducir inflamaciones y dolores. Quizás, solo quizás, hablaremos de operación para quitar el espolón, pero debido a su situación en el talón la recuperación puede ser lenta y dolorosa. Aún así de nuevo motivos para el optimismo. Llega el verano: Sol, agua de mar, chanclas... Mayor facilidad de cicatrización de heridas.

Nueva visita dentro de 15 días. Y lo que más me preocupa es que existe un error en el informe de la resonancia del tobillo izquierdo que leyó el médico, y es que la palabra "rotura" aparece en mis papeles pero no en los suyos.

Veremos por dónde sale sol, porque no lo dudo ni un solo instante, volverá a salir.

miércoles, 29 de mayo de 2013

¿Lo dices en serio?


No deja de sorprenderme que a estas alturas de la película Cristina, mi esposa, siga preguntándome aquello de ¿lo dices en serio? cuando me ve preparar la mochila con los bártulos para salir a correr cada vez que nos vamos fuera un fin de semana fuera.

Y la entiendo, no creáis que no. Debe de pensar que estoy medio enfermo para querer levantarme temprano a cansarme cuando lo que debería hacer es quedarme en la cama y descansar.

Me encanta correr por sitios en los que habitualmente no lo hago. Descubrir nuevos caminos, nuevas rutas, nuevos paisajes.

El pasado fin de semana estuvimos en casa de la familia de Alcañiz. Era el cumpleaños de mi sobrina Inés y nos presentamos allí por sorpresa.

Apoveché la ocasión para hacer un recorrido que, si bien no es nada largo ni exigente, si que me apetecía mucho realizar desde hace ya bastante tiempo. La vuelta a la Estanca.

La Estanca es una especie de lago de agua dulce navegable que incluso tiene varias playas de arena blanca y fina, cómo si del Caribe se tratase. En verano en tierras turolenses se agradece el poder refrescarse.

La vuelta completa a la Estanca no supera los 7,5km de distancia. El Sábado estaba decidido a dar un par de vueltas pero el fuerte viento me forzó a dar tan sólo una. Sin embargo, valió la pena.

Tengo una relación extraña con el agua. Mis mejores rutas y entrenos se realizan cerca de zonas con grandes cantidades de agua, ya sean ríos, embalses, lagos, charcas o el mar Mediterraneo. Me llena de paz y tranquilidad correr cerca del líquido elemento.

El paisaje que rodea este paraje es precioso. Cañizos, hierba, pinos y acequias de regadío que parecen transportarte a otra época. El recorrido transcurre mayoritariamente sobre pista de tierra, aunque varias veces se desvía por senderos estrechos que pasan muy cerca de la orilla de este lago.

 Es un recorrido hermoso dónde los haya. Os lo recomiendo. Sobre todo a los escépticos, aquellos que dudáis de la existencia de Teruel.

Teruel existe, y no os podéis ni hacer una idea de que manera.

Os dejo el enlace a la ruta de wikiloc no sea que paséis por allí y os lo perdáis.


 

  




viernes, 24 de mayo de 2013

El Portell de l'Infern

No es el entreno más duro que he hecho. Ni tan solo creo que le pueda llamar entreno.

No fue el terreno más complicado sobre el que he corrido. Mas bien todo lo contrario.

No fue una distancia larga, pese a ser una de las que mas me hace disfrutar.

Fue correr por el mero placer de correr. En silencio. En plena naturaleza. 

Os pongo en antecedentes. El pasado fin de semana decidimos pasarlo en la casita del huerto que la familia posee muy cerca del Parque Natural de Els Ports, a las afueras de La Sénia.

El lunes 20 de Mayo era segunda pascua y por lo tanto festivo en Barcelona, lo que quería decir que disponíamos de un fin de semana largo. La excusa perfecta para desconectar un poco. Invitamos a Tony, Sandra y sus retoños a venir con nosotros. Les faltó tiempo...

El lunes quise enseñarle a Tony uno de mis santuarios. Quizás el mas bonito de todos. La mañana empezaba bien. Caía una lluvia muy fina que dibujaba en el cielo un arco iris brillante y colorido como pocas veces he visto en mi vida.

Llegamos en coche hasta el pantano de Ulldecona, lleno a rebosar cómo no lo había visto jamás. Aparcamos en el parking del restaurante y empezamos la marcha. Objetivo, ascensión al Portell de l'Infern. Una ruta circular de aproximadamente 16km desde el punto de partida. En algunos tramos del recorrido, en los días claros llega a verse el mar, que se encuentra a unos 40km de distancia de este punto.

Y aquí me paro. El resto dejaré que lo expliquen las imágenes. Os dejo también el enlace a la ruta en Wikiloc, por si alguno pasa por allí y se anima.
 
Y no me olvido, gracias a Laura por enseñarme la zona y el recorrido. Tenim encara més d'una pendent tu i jo.








jueves, 23 de mayo de 2013

Nuevo orden mental

Permitidme que me ponga algo filosófico y trascendental. Hoy os tengo que hablar de percepción y sensaciones personales.

Es curioso cómo cambia la percepción de las cosas según sea tu estado emocional y la predisposición que tengas a que sucedan cosas de una determinada manera. Esta de la que os oscribo ha sido una semana extraña, en la que ciertos paradigmas de mi vida han dado un giro increíble.

Empecemos por el principio. El pasado Lunes 13 de Mayo asistí la temida visita al traumatólogo de la que os hablaba hace unos días en mi post "Lo sé Doctor". Debo admitir que nada sucedió como yo esperaba. Y cuando digo nada, es nada. Esperaba al típico médico perdonavidas condescendiente que te mira por encima del hombro, te habla en términos incomprensibles y te hace sentir culpable.

Pero no. Me encontré con una persona que conocía y entendía mis problemas, que me miraba a los ojos mientras le hablaba y escuchaba con detenimiento.

Sorpresa 1: No utilizaba lenguaje técnico. Hablaba de tú a tú, sin florituras. Sin adornos. Directo y conciso.
Sorpresa 2: Me recomendó que no parase, que siguiese pese a los dolores. Me explicó que si paraba perdería musculatura y eso provocaría que se debilitase la protección de las rótulas. Y eso dolería, porque lo de ahora no es más que una molestia comparado con lo que podría ser.
Sorpresa 3: Lo bordó. Acertó en todo. Adivinó la procedencia de mis dolores debido a la posición ligeramente flexionado sobre el skate o la tabla de snowboard.
Sorpresa 4:  Me trató como aquello que considero que soy, un deportista aficionado con el ay en el cuerpo por el miedo a una lesión de larga duración. Todos sus comentarios y recomendaciones giraron en torno al running, para poder continuar, para no tener que parar.

El próximo Lunes 27 resultados de la resonancia y radiografías, sólo para descartar que no se agravan las lesiones del pasado y de nuevo visita con el Dr. González.  Esta vez acudiré con otro talante.



Pero el siguiente Martes hubo más. Después de leer mi post sobre el doctor, mi amigo Ricard Sarrate, terapeuta, snowboarder, runner y bloguero, me llamó para proponerme ir cómo paciente al centro de estudios en el cual está cursando Osteopatía. Y acepté. En parte por curiosidad pero sobre todo por confianza absoluta. Él jamás me propondría algo que pusiese en riesgo mi integridad. Se trataba de que él mismo y el resto de estudiantes del curso me diagnosticasen y tratasen, para mirar de ayudarme a solucionar mis problemas con las extremidades inferiores.

No voy a mentir. Siempre he creído que estas cosas eran soluciones de iluminados y que poco o nada podrían aportarme. Pero como errar es humano, me volví a equivocar.

En EMPO practican un tipo de osteopatía muy particular. Lo llaman psico-osteopatía orgánica, es decir, que de alguna manera preparan a psique para querer ser sanada. Dicho de una manera muy bruta es como ir al psicólogo y mientras le cuentas tus problemas te va crujiendo hasta el alma. Literálmente.

Es curiosa la manera como, entre todos, fueron acercándose y acertando en asuntos tan privados e íntimos como es la relación con mi familia y especialmente con mis hermanos. Asombroso, de verdad.

Pero tocaron algo, modificaron algo en mi. Algo en mi interior hizo "click" y algún interruptor se accionó dando paso a una sensación de tranquilidad y paz interior como hacía tiempo queno sentía.

Tener a 6 personas colocando sus manos sobre mí, en silencio, escuchando mi cuerpo, es una experiencia espectacular.

En fin, afortunadamente a mi alrededor existen personas como Ricard, que no solo me ayuda a sanar mi cuerpo de pseudo-atleta, si no que además me ayuda a sentirme mejor con mi entorno y conmigo mismo, y con ello, si cabe, tratar de ser mejor persona.

Ah! Se me olvidaba. La sesión de crujimientos altamente sonoros a la que me sometieron dió su fruto y por una semana he sido más rápido que nunca y me he sentido mas fuerte que nunca.

Creo que oiré crujir mi cuerpo muy a menudo a partir de ahora.




miércoles, 15 de mayo de 2013

Historias de un maratón

¿Por qué nos sentimos tan identificados con las historias anónimas de otros corredores? ¿Por qué el mero hecho de oir hablar de sus retos a alguien ajeno a nosotros nos emociona?

Creo que es muy sencillo, compartimos pasión. Me parece que, por eso, estas historias de gente a la que muy probablemente jamás conoceré me llegan profundamente. Porque lo entiendo. Porque lo comparto plenamente. Porque lo vivo en primera persona.

Hoy os pido que dediqueis 20 minutos de vuestro tiempo a ver este informe Robinson que narra la aventura de 6 españoles que, por muy diferentes motivos, decidieron embarcarse en la aventura de correr el maratón de Nueva york en 2012.

Si, 2012. El Maratón que nunca se celebró. Aquel que fué cancelado por culpa de Sandy, un huracán con nombre de mujer que arrasó la ciudad que nunca duerme. Aquel que, no nos equivoquemos señoras y señores, no acabó con las ilusiones de miles de corredores del mundo entero, tan solo las aplazó al año próximo.

Admito, sin vergüenza ni rubor alguno, que he llorado viéndolo. Hay momentos muy emotivos, a los que le han aplicado el dramatismo de la cámara para acentuarlos y pese a todo, el fondo y el mensaje son los mismos. Son motivos para correr. Excusas para hacer lo que uno quiere. Aquello con lo que de verdad disfrutamos.

Zapatillas, kilómetros y nuestros pensamientos, solo eso.

Algún día, con algo de suerte, Nueva York también será tachado de mi lista.

martes, 14 de mayo de 2013

Grande o pequeña?

Se acabó la temporada. Tanto por punta de calidad cómo por elección personal. Me cuesta correr con calor, me penaliza mucho. Rindo mejor cuando hace frío.

Los venideros van a ser meses de series, farlets, ejercicios de fuerza y resistencia, multisaltos, técnica de carrera y fortalecimiento en general. Como diría nuestro Sensey Cocera, serán entrenos divertidos.

Al mismo tiempo empezaré planificar la próxima temporada, en la que debo valorar cuales serán los objetivos por los que lucharé y a que eventos populares acudiré.

Y aquí es a dónde yo quería llegar.

¿Carrera grande o pequeña? Ambas opciones tienen su encanto, ventajas y desventajas. Sin olvidar jamás, evidentemente, que quién esto escribe asume que es un corredor mediocre, tirando a malo.


En los grandes eventos cuentas con organizaciones mas completas, mayor número de participantes y generalmente con la posibilidad de correr en espacios reservados al tráfico que de otra manera resultaría imposible. Entre tal cantidad de gente siempre encuentras un grupito en tu cajón de salida al que sumarte para conseguir el crono deseado. Jamás te encuentras solo entre tanta gente, caso que muchas veces me sirve para despejar la mente y no obsesionarme con el ritmo, distrayéndome contando una marca determinada de calzado, observando uniformes o mirando la forma en la que corren los de mi alrededor.

Objetivos principales: Arañarle unos segundos al reloj y acabar entre los 1000 primeros.

Por otra parte las carreras pequeñas me apasionan. Te sientes mas arropado, en familia. Las personas que organizan son reales, están presentes en el evento y en muchas ocasiones deciden hacer algo así por mera pasión.


Te encuentras solo durante gran parte del recorrido, lo cual exige un importante ejercicio mental para luchar por aquello que deseas. En este tipo de carreras corro por etapas. Mantengo el ritmo evitando  los pensamientos negativos con metas volantes: "Un poco mas. Hasta la farola y aflojo. Aún no, hasta el de los pantalones verdes y aflojo..." Y así durante toda la carrera, tratando de conservar la motivación.

Pero sobre todo el impulso psicológico que supone conseguir fines simplemente imposibles en una carrera grande.

Objetivos principales: Arañarle unos segundos al reloj y acabar entre los 50 primeros.

Los 50 primeros... Ver tu nombre entre los primeros en finalizar la carrera te llena, te satisface y sobre todo, al menos en mi caso, me motiva para querer ser mejor y superarme en la siguiente.

Para el próximo año quiero rebajar tiempo en 10k, media maratón y asaltar de nuevo otra maratón de asfalto.

Y tengo bastante claro que en la mayoría de casos lo haré en carreras pequeñas.

Si, es una cuestión de ego, me gusta saber que puedo estar muy arriba en la lista. ¿Eso me convierte en un prepotente? Puede ser, pero el impulso emocional conseguido hace que siga luchando por mejorar.

Por ser un mejor corredor mediocre, tirando a malo.


miércoles, 8 de mayo de 2013

Lo sé Doctor



"Lo sé Doctor, lo sé. Debería parar...

Pero no puedo parar.

No quiero parar.

Es una cuestión de principios, de lucha interna. Si paro ganará mi parte vaga, la que huye del esfuerzo, el sufrimiento y el sacrificio. La que decide tirar por el camino fácil, porque es el rápido y menos doloroso.

Ganará el lado oscuro. El que desde mi interior me grita que cuelgue las zapatillas una temporada para recuperarme. Y volverán las horas de sofá, de pereza, de inactividad. Y engordaré. Y me sentiré culpable. Y querré volver a empezar, pero estaré pesado y torpe, el dolor será insufrible y tendré que recorrer de nuevo el calvario que he pasado los últimos 4 años para llegar otra vez al punto en el que me encuentro hoy.

Y no quiero hacerlo.

No me haga parar Doctor, deme otro remedio y hágame parar sólo si es estrictamente necesario, pero no como primera solución. Póngase en mi lugar."

Después de la maratón de montaña los problemas con la fascia plantar se han agravado. Me duele mucho en frío. Al levantarme por las mañanas cojeo. Si me siento frente el ordenador a trabajar al ponerme en pié cojeo. Se que cuando acabe de escribir esto y me vaya a dormir cojearé. Y dolerá.

Pero una vez se calienta deja de doler, es como si no existiese. Corriendo realmente casi ni lo noto. No es mas que una pequeña molestia. Pero en frío duele mucho, demasiado.

El próximo Lunes tengo visita con el traumatólogo y cómo hago con las carreras he visualizado mi conversación con él. Se que me va a reñir, siempre lo hace, pero espero que me aporte una solución lo mas lejana posible al famoso "deje usted de correr".

O de otra manera habrá perdido el tiempo conmigo.

Pues no puedo parar.

No quiero parar.

martes, 7 de mayo de 2013

Es un muchacho excelente...

Tony es un tio grande.

Es uno de mis compañeros de fatigas.

Es el típico que se apunta a un bombardeo.

Nuestros hijos mayores van juntos a clase. Los pequeños también.

No se cuantas carreras hemos hecho juntos. Hace tiempo que dejé de contarlas.

Siempre llora al llegar a la meta de las carreras. Y siempre me hace llorar a mi al verle. 

Es de aquellas personas de risa fácil. Contagiosa. Ruidosa. Estridente. Sin tapujos. Pura y sincera.

Tony es mi amigo, uno mas de mi familia.

Y hoy, Tony, cumple 40 años.

Muchas felicidades Antoñito. La de kilometros que nos quedan por patear juntos! Te quiero!










Por cierto, Jose, ves calentando que el siguiente eres tu...



jueves, 2 de mayo de 2013

The joy of running

Mucha gente me pregunta por que corro. Para que me torturo y sacrifico de esta manera. Si tanto esfuerzo compensa...

Dadle al play y seguid leyendo más abajo, por favor.



Por que corro... Es una buena pregunta.

Al principio lo hacía por quitarme unos kilos de encima, con la excusa de que era lo único que podía hacer en un breve lapso de tiempo. Niños, trabajo, casa... Demasiadas obligaciones y poco tiempo disponible. Era fácil y rápido. En 2 minutos tenía las zapatillas puestas y una hora después estaba de vuelta a casa, duchado y haciendo la cena.

Fue también un tema económico. Me cansé de financiar gimnasios que solo pisaba 4 días al año.

Después la cosa cambió. Se convirtió en costumbre. En forma de vida. En la satisfacción personal pura.

Es cierto que muchos, demasiados días, tengo que luchar contra mis demonios interiores que me gritan que no me levante del sofá. Que me llaman loco por querer salir ahí afuera con la que está cayendo, pudiendo quedarme en la cama, calentito, babeando la almohada. Que me riñen por llevarme una maleta extra de vacaciones con todo lo necesario para no parar ni un solo día, aunque sea en la cinta del gimnasio del hotel.

Pero no les escucho. A regañadientes me disfrazo de corredor. Camiseta, pantalón, zapatillas y GPS. Cojo las llaves y cierro la puerta. Sin mirar atrás. Sin pensar en el calor del hogar. Me he atado al mástil y he pedido a la tripulación que aunque me oigan gritar y patalear no me desaten. No sucumbiré a los cantos de sirena.

Al empezar cada entreno me duelen las piernas. Estoy agarrotado y carente de elasticidad. Me siento torpe y pesado.

Hasta que la magia aparece. El dolor se desvanece y todo fluye. Entro en un estado de semi trance en el que solo quedamos mi respiración, mis pasos rítmicos y el camino a recorrer.  El mundo desaparece y mis cargas personales con el.

Y una sonrisa se dibuja en mi cara y todo esto, de nuevo, cobra sentido.

Que porqué corro? Por que correr me hace grande, fuerte, resistente y feliz. Sobre todo, inménsamente feliz. 

martes, 30 de abril de 2013

Diálogos con la organización de #UTBCN 2013

Mucho se está hablando de la cantidad de errores y fallos que cometió la organización de la #UTBCN en la edición del pasado sábado 27 de Abril de 2013.

Es cierto, hubieron cosas que no salieron bien. Incluso algunas que salieron mal.

Soy una persona que cree en el diálogo, en la capacidad comunicativa del ser humano por entenderse. El problema es cuando alguien se escuda tras la seguridad de una pantalla para escribir críticas y quejas, sumándose a la turba que está llevando a cabo un linchamiento público en toda regla.

Acabé la carrera contento, aún sabiendo que habían muchos puntos que debían mejorar. Decidí que lo mejor que podía hacer era escribir, desde el respeto y la educación, una carta con mi punto de vista y sugerencias de mejora a la organización de la carrera.

Ayer, en el resumen que publiqué de mi carrera, ya colgué el enlace al documento que les envié. Como el post de hoy está dedicado íntegramente a este asunto me perdonaréis que vuelva a colgar el vínculo para que os podáis poner en situación.

En el momento de enviar el email creí que no contestarían, honéstamente. Estaba convencido que estarían recibiendo un chaparrón de quejas a la altura del que nos cayó encima a los participantes y que quizás, solo quizás, leerían mi mensaje.

Pero me equivocaba. Ya demostraron preocupación por lo sucedido al publicar una nota de prensa pidiendo disculpas por los hechos mientras todavía no había finalizado el primer corredor de la MTBCN.

Contra todo pronóstico contestaron. Concretamente contestaron lo siguiente:


A pesar de lo que algunos puedan pensar, no conozco a las personas de la organización. Si bien he cruzado algunas palabras con algunos de ellos, pués no en vano somos vecinos de la misma ciudad, dudo que pasadas unas semanas me recuerden siquiera. Es decir, no escribo esto por amistad, lo escribo por afán de mejora, por que creo en la posibilidad de enmendar errores.

Y creo en el diálogo entre personas educadas y civilizadas que dan la cara y no se esconden entre la multitud para atacar despiadadamente.

El año que viene volveré a correr la #UTBCN, se merecen otra oportunidad sin lugar a dudas...

Bueno, solo hay una duda, estoy decidiendo si repito distancia o si doy el salto a los 79km...

lunes, 29 de abril de 2013

Yo sobreviví a la #MTBCN 2013

No se por dónde empezar. Llevo un buen rato delante de una página en blanco mientras las ideas se abalanzan en mi cabeza, unas pisando a las otras. Es difícil de expresar lo que siento y sobre todo de sintetizarlo de la manera mas breve posible.

Creo que empezaré por el final. Es lo que mas me alegra y lo que, al recordarlo, mas me emociona.

Llegamos todos a la meta. Sanos y satisfechos por la hazaña realizada. Si, si, HAZAÑA, en mayúsculas.


El pronóstico se cumplió y llovió. Mucho. Durante mucho rato.

El inicio de la prueba fue caótico. He escrito una carta a la organización del evento mirando de ser constructivo y dando mi punto de vista sobre lo sucedido, intentando aportar algo positivo y ayudarles a mejorar con mi opinión como corredor, si es que mi voz tiene algo que decir al respecto. Este es el enlace a la carta por si os interesa. Yo hoy aquí no hablaré mas del asunto.

Llegamos tarde a la linea de salida, concretamente 3 minutos, hecho que no me fue mal ya que para poder llegar antes de que apagasen las alfombras que activan los chips tuvimos que hacer unos 1500mts a ritmo muy alto. El calentamiento que no habíamos podido hacer. Salimos los últimos, muy atrás.


En los primeros 3 kilómetros, en subida y por asfalto, Albert y yo adelantamos a mas de la mitad de los participantes. Quedó un paso de casi un metro de ancho por dónde no corría nadie porque era por donde bajaba el agua de la carretera y lo aprovechamos para acelerar. Cómo para esquivar charcos con la que caía. Tony nos deseó suerte y aflojó al tiempo que Chretien nos jaleaba desde el pelotón.

La montaña empezaba en el km 3 y poco después se convertía en un sendero de unos 60cm de ancho. 2000 personas pasando por ahí = embudo y tapones, totalmente lógico. 48 minutos para 5 km, 1h 31m para los primeros 10km. Demasiado lento.

A partir de ese punto empezamos a correr. Me sorprendió que pese al mal tiempo encontrásemos bastante gente animando cada vez que cruzábamos un tramo de carretera. Mil aplausos a vosotros por animarnos con ese clima.

Uno de los peores momentos llegó en el km 17, después del segundo avituallamiento. Teníamos que coronar el pico de La Morella, el punto mas alto del Garraf. Yo, que soy tan listo, corrí toda la prueba con un cortavientos que NO era impermeable. En el minuto cero ya estaba empapado. Lógicamente, no tiene capucha, para mas inri. Literálmente el oído izquierdo se me inundó de agua cómo si me hubiese tirado a una piscina. Llovía en horizontal por culpa del viento. Era cómo ir en moto con lluvia y con la visera del casco levantada. Gotas clavándose en la cara cómo agujas.

Me planteé que hacía allí, por que me estaba torturando de esa manera, que necesidad tenía yo de sufrir así pudiendo estar en casa con mi familia... Sufrir, apareció el sufrimiento... Y el dolor pasó... Y una sonrisa se dibujó en mi cara y ahí, justo ahí, al llegar a la cima y abrazarme al voluntario que se ocupaba de indicar hacia que dirección se dirigían los senderos para las diferentes distancias, supe que llegaría a la meta. Lo vi, me vi entrando por debajo del arco con los brazos levantados, celebrando mi triunfo personal mientras el tipo del chubasquero que acababa de dejar atrás, con lágrimas en los ojos cómo yo por la emoción del momento nos gritaba: "Correu malparits, correeeeeeeuuuuuuu!!!"

A partir de este punto la lluvia comenzó a arreciar. No llegó a parar por completo pero amainó el viento y el torrente se convirtió en un chirimiri casi agradable.


En el km 29 perdí a Albert. Llegamos a un tramo de pista en subida en el que pude coger un ritmo constante. No miré hacia atrás, ya que oía sus pasos a un metro escaso de mí. Cuando al fin me giré el que me acompañaba no era el, era otro. No conseguí ubicarlo para esperarlo. Miré hacia atrás muchas veces mirando de reconocerlo, pero por detrás venía demasiada gente con chubasqueros del mismo color que el suyo y no conseguí identificarle. Eso y que por fin me sentía cómodo con un ritmo constante, así que decidí seguir.

Pista de tierra hasta el km 35, dónde se encontraba el último avituallamiento. Cogí 3 gominolas por aquello de darle algo de azúcar al cuerpo y seguí, sin parar mas de 10 segundos de los cuales 5 fueron para abrazarme a otro voluntario. Esta vez sin lágrimas.

De aquí a la meta solo. El siguiente corredor por delante a unos 200 mts. Igual por detrás. Silencio, solo mi respiración y mis pasos rítmicos sobre el suelo embarrado. Y el olor del Garraf. El romero y el tomillo sacudidos por el viento, decorados de amarillo por la genista. Y al fondo el mar...

 ...Y la meta.


No se cuantos miles de flechas pintadas con spray vi a lo largo de la carrera, pero la de la imagen era la última.

Entré en la recta final cómo había visualizado unas horas antes. Me despojé de la mochila y el cortavientos, que dejé tirados en el suelo para entrar luciendo, orgulloso y brazos en alto, la camiseta que el club había hecho para la ocasión.


Mis amigos me jaleaban al entrar. Mi hijo mayor me besó y me fundí en un abrazo eterno con mi mujer. Todo terminó mejor de lo esperado y de lo que indicaban las circunstancias.

Poco a poco fueron llegando el resto. Como os adelantaba al principio, todos sanos, todos enteros, todos satisfechos.

Y se cumplió el pronóstico. El lema de las camisetas que lucíamos para la ocasión, parafraseando aquella serie de televisión de nuestra infancia, se hizo real:

"Corre muchacho ya! No te detengas mas!"

Estoy convencido que, si algún día tengo nietos, esta será una de las batallitas que les contará el abuelo.

...Sabéis chicos, yo corrí, acabé y sobreviví a la #MTCBN 2013